Oficio de difuntos

I] Paco Umbral
Dicen que su viuda es otra España
que nunca nombra uno estando vivo,
con Paco se nos muere un adjetivo
tan posesivo que el umbral empaña.
Anti académico, anti telaraña,
anti talante, bota en el estribo,
bufanda en mi mayor, alto y altivo
como un emperador de Malasaña.
Tuvo su Magdalena y su Iscariote,
atado a la columna como un Cristo
bradomín que devuelve los azotes.
Su tinta era indeleble y caprichosa,
entre culos de vaso yo lo he visto
llorar por un Madrid mortal y rosa.
II] Emma Penella
Emma Penella, estrella desconchada,
preñada por el yerno del verdugo,
niñez estraperlada por el jugo
de un lamparón de sangre agitanada.
Gata montesa de la madrugada,
bocata de sardinas con mendrugo,
ungida a la posguerra por el yugo
cainita de unas flechas oxidadas.
Ojos afónicos, cómica en celo,
luto en el corazón de las muñecas,
brujita buena, escoba a la deriva.
Lija que abriga más que el terciopelo,
radio patio, estanquera de Vallecas,
maldito mutis, aquí no hay quien viva.
Poema: Oficio de difuntos
Año: 2007, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

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holis q takl?
soy re fans de sabina …solo puedo decir…MAESTRO….
EN FIN TODO DE LO Q SE AH DICHO DE EL YA ESTA ASI Q NO ME QUEDA TAL VEZ MAS POR DECIR…
tengo un libro q se llama “con buena letra”si alguien lo desea q se comunique conmigo ya q lo vendo ..solo gente de santiago..de chile..y q prometa cuidarlo
Por qué vendes esa obra de arte? Debería ser edicion limitada, por lo bueno que es. Yo tengo Con buena letra II y me encanta.
En cuanto a estos dos sonetos, Joaquin, eres el mejor.
D.E.P. los fantásticos Paco Umbral y Emma Penella. Al primero, un gran columnista e inolvidable su novela “Mortal y rosa”. La segunda, una actriz que comparte con Sabina el desgarro de voz tan inolvidable y que en los últimos tiempos brilló con luz propia como Concha en “Aquí no hay quien viva”. Que pocos nos van quedando
Es demasiado triste todo y no sé qué leches escribir… que se muera esta gente da un bajón de mil demonios, y aunque pretenda ser tan cáustica como Joaquinito, ahora que nadie me oye, menuda llantina voy a negar que padecí.