Ay Rocio… Ay Carmela

“Soy consciente de que a mis hijas les han pasado putadas gordas, por ejemplo cuando se publicó la foto de aquel Rolling Stone donde aparecía en bolas, llegaron al colegio y se la habían puesto en la pizarra. Ellas tendrían seis o siete años. La verdad es que he tenido suerte, están estupendas, son las dos muy diferentes, van a la Universidad, hacen teatro, leen, se divierten. No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resqto de la gente no. Tienen la suerte de llamarse Martínez, que es como yo me llamo (Joaquín Ramón Martínez Sabina). Un día les propuse si querían cambiarse el apellido, porque al fin y al cabo Sabina es el que yo me he hecho y me dijeron: “Ni hablar”. A veces yo le hago putadas, por ejemplo, si me las encuentro en un semáforo por la calle, bajo la ventanilla y les grito: “Y nos dieron las diez…”. Y se quieten meter bajo tierra”
Joaquín Sabina
Rolling Stone
Seguimos desgranando poco a poco la esencia del soberbio, sobresaliente e irrepetible reportaje de Rolling Stone a Joaquín Sabina, un documento que debe tener todo seguidor del flaco en su poder para leerlo y releerlo. Si no está a tu alcance no te preocupes, aquí vas a leerlo entero. ¿Y sabes lo mejor?.Que lo mejor está por venir.

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“Apenas salgo a la calle. Si hubiera seguido aquel ritmo estaría muerto, pero en mi casa también hay bar y también vienen los amigos. Ahora elijo a la gente con la que quiero amanecer; hay un proceso de selección que a los sesenta años que acabo de cumplir no está nada mal. A los bares no voy en defensa propia. Yo en realidad vivo e mitad de la calle, en un barrio de Madrid. Aquí no hay nada parecido a porteros ni guardaespaldas. No me dan mucho el coñazo; hay veces que llego y hay un par de argentinos que me piden un autógrafo… pero no es algo tan insoportable, porque no pasa ni todas las horas ni todos los días. Yo conozco a quienes llevan mucha menos gente a los conciertos y venden muchos menos discos que yo y dicen que no se puede vivir con el agobio de la prensa y de los fans. Y yo les digo “Hombre, por favor, lo que no se puede vivir es siendo tan gilipollas como tú, ¿no?”. No tengo coche, por eso vivo aquí, porque puedo ir andando a todo: la Plaza Mayor, las tabernas, los museos, los teatros, no soy muy comilón ni nada exquisito, pero me gusta invitar a mis amigos a restaurantes estupendos. 

En Bilbao hay mucho arte como en el resto de lugares donde el flaco va a dar conciertos. El Correo Digital nos propone un interesante test. 

















