
Desolation Row

En Desolation Row las sirenas de los petroleros no dejan reír ni volar
Joaquín Sabina
Peces de ciudad
Un barco, quizás un petrolero, puestos a imaginar, de los de Desolation Row, que fue el nombre de una canción de Bob Dylan. Otro dibujo realmente simbólico de Joaquín Sabina que se puede encontrar en la edición de lujo de Vinagre y Rosas.





Publicado el 20-12-2010 |
Archivado en 


Pretender que no sabe a amor debería estar prohibido pero a esto sabe cuando duele cuando se extraña y cuando se pierde cuando se prefiere el olvido.
Pero no he de estar aquí esperando a que vuelva a susurrarme tus canciones en mi oído y le he jurado serle fiel, ser de él y tener mi alma mi pensamiento y mi cuerpo para el resto del mundo prohibido, pero su miedo ha sido, tortura como si mereciera castigo, mismo al que yo temo por su rechazo por su absurdo argumento de destruir, inventar o confundir lo que digo; pero aquel que mi amor ha mantenido, se lo entrego eternamente, si usted Señor Sabina sabe lo que digo. Pues no escribo si no vivo, pues sus letras han de inspirar suspiros y su pensar en mis escritos que han de confesar a gritos que lo amo que no tendrá porque dudar si usted Señor Sabina (el único sabio que con su nombre rima), le dijera que no se vaya, que no se rinda, que soy quien le ama, quien le nombra, quien le escribe y quien le canta, quien sabe explicar el por qué de los miedos y de dolores ingenuos, mas soy también quien le jura hacerle feliz como muchas veces se atrevió a vivir junto a mi y convertirme en el más posible de sus sueños como el solía contradecir.
Señor Sabina sería usted la única entrada y salida, a mi condenada vida de amar o sufrir porque esté junto a mi, pues Señor Joaquín Sabina me atrevo a decir que lo busco a usted descontrolada y desmedida con la única intención de ser entendida y socorrida por el único que me ha de socorrer, Señor Sabina le entrego este poder, sin saber que mas hacer. Quiero decirle que desde hace mucho amo a éste hombre como a nadie en mi vida, pero la incongruente, absurda idea de algún lado aprendida ha sido amenaza continua y no me atrevería a hacer todo lo que ya he hecho si él no me hubiera jurado alguna vez que yo soy la mujer de su vida. Estando a punto ha impedido que sea su eterna prometida y todo se nubla sin razón por tener manchado el corazón y solo alcanzo a ver su huída.
He de decirle estimado Señor Joaquín Sabina que el hombre de mi vida no detendrá su partida hasta que usted (en quien se fía cuando me habla y me mira) le de la posibilidad de tener lo que siempre me juró querer.
¿No son sus letras, señor, lo que conmueve al amor, lo que remueve el dolor, lo que se hace nuestro y se estanca como recuerdo atraído luego por algún lugar, algún color u olor?
Sólo por mi amor, le pido Señor, dígale de mí, de las infinitas veces que lo he hecho sonreír, e irse a acostar presumiendo de ser feliz. Yo nunca me he querido ir y ahora aquí pidiendo pueda ser así. Juro que lo vale, juro como juré antes que por él estoy aquí.
Sólo dígame que le dirá, dígame que sí, que lo sabrá, que estaré y estará que si tus letras verdaderas convirtieron mi sentir y mi pensar en que amarlo a él y sólo a él ha sido la mas hermosa manera de querer estar.
Su nombre Oscar Reiner, el mío Erika.
¿o no eres tú más que quien bien escribe y canta?
Sabina no te vayas a ningún lado sin decirle que lo amo!