Córdoba se rinde a Joaquín Sabina

Otro día más es una verdadera gozada leer las crónicas de los periódicos. Córdoba también se rindió al Joaquín Sabina.
“En Córdoba había tantas ganas de sentir un soplo de sus versos como de arrasarlos a voz en grito. Se palpaba en un ambiente cargado de sabineros incluso antes de que sonara la música de Lili Marlén para dar la bienvenida. El respetable fue de nuevo transversal, el más heterogéneo del espectro. Una peculiaridad que hace que en la platea de un concierto de Sabina exista un universo paralelo a lo que ocurre en el escenario, donde los amigos se encuentran a sus enemigos, los católicos culpables a sus confesores, las alumnas pueden descubrir que tienen sentado al lado a su profesor, los casados se topan con sus amantes y hasta los políticos con sus votantes. Todos coexistieron más de dos horas bajo el mismo techo, seducidos por la misma melodía”
El Diario de Córdoba
“El sarcasmo, la ironía y la mordacidad acompañaron a Sabina en este concierto, figuras que han viajado con él a lo largo de sus 31 años de carrera y de los 19 discos que pesan en este sesentón atrevido, roquero y a veces algo romántico que deleitó al público de Vista Alegre. Para otros, este concierto supo a poco, ya que muchos admiradores se quedaron sin entrada para asistir a esta única actuación del artista. Los que fueron también se quedaron con ganas de más, con ganas de volver una y otra vez a escuchar a este juglar, y con la esperanza de que vuelva para ofrecer un postre a esta ciudad a la que tanto le gusta deleitarse con sus creaciones”
El Día de Córdoba

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“Apenas salgo a la calle. Si hubiera seguido aquel ritmo estaría muerto, pero en mi casa también hay bar y también vienen los amigos. Ahora elijo a la gente con la que quiero amanecer; hay un proceso de selección que a los sesenta años que acabo de cumplir no está nada mal. A los bares no voy en defensa propia. Yo en realidad vivo e mitad de la calle, en un barrio de Madrid. Aquí no hay nada parecido a porteros ni guardaespaldas. No me dan mucho el coñazo; hay veces que llego y hay un par de argentinos que me piden un autógrafo… pero no es algo tan insoportable, porque no pasa ni todas las horas ni todos los días. Yo conozco a quienes llevan mucha menos gente a los conciertos y venden muchos menos discos que yo y dicen que no se puede vivir con el agobio de la prensa y de los fans. Y yo les digo “Hombre, por favor, lo que no se puede vivir es siendo tan gilipollas como tú, ¿no?”. No tengo coche, por eso vivo aquí, porque puedo ir andando a todo: la Plaza Mayor, las tabernas, los museos, los teatros, no soy muy comilón ni nada exquisito, pero me gusta invitar a mis amigos a restaurantes estupendos. 


















