joaquin sabina A Neruda: Amo el amor de los marineros

Homenaje a Pablo Neruda

Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Para que nada nos amarre,
que no nos una nada.

Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Dejan una promesa, no vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar.

Desde el fondo de ti y arrodillado,
un niño triste como yo nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra,
veré en los tuyos lágrimas un día.

Amo el amor de los marineros que besan y se van.
Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
En cada puerto una mujer espera;
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar.

Título: Amo el amor de los marineros
Año: 2004
Letra: Joaquín Sabina y Pablo Neruda
Música: Joaquín Sabina, Antonio García de Diego y Pancho Varona
Disco: Neruda en el corazón (1999)

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joaquin sabina Resumiendo, segundo single de Alivio de Luto

alivio de luto

Joaquín Sabina se encuentra en estos momentos ensayando todos y cada uno de los temas que se incluyen en Alivio de luto de cara a su inminente gira por teatros en toda España. Y porque el mes de noviembre y diciembre va a tenerle ocupado en la carretera, el de Úbeda ha decidido adelantar futuras decisiones y ha escogido Resumiendo como segundo single de su nuevo disco.

joaquin sabina Perdonen la tristeza

joaquin sabina

Biografía del cantante que incluye la relación de discos grabados hasta la fecha. La vida del artista desde su infancia hasta sus 56 años actuales, sus giras, viajes, su exilio en el Londres de los 70, la gente famosa relacionada con su vida, sus ídolos… El libro cuenta con gran profusión de fotos procedentes del archivo personal de este personaje tan singular. Podríamos decir que es el último romántico y también el último canalla. Un artista que empieza, y no es exageración, a insuflar de leyenda todo lo que hace.

Título: Perdonen la tristeza
Autor: Javier Menéndez Flores
Editorial: Plaza y Janés
Precio: 18 euros

joaquin sabina Ciento volando de catorce

joaquin sabina

El mundo de Joaquín es real y matizado porque surge de la melancolía para desembocar en los impulsos irónicos. El vitalismo de sus consignas procura darle la vuelta a los relojes y a las palabras…”. Así nos habla Luis García Montero en el prólogo de este libro de sonetos, en el que Joaquin Sabina transmite todas sus emociones a lo largo de cuarenta años.

Título: Ciento volando
Autor: Joaquín Sabina
Año: 2001
Editorial: Visor
Precio: 8 euros

joaquin sabina Cena con Los Príncipes de Asturias

joaquin sabina ¿Recuerdan la cena celebrada en casa de Joaquín Sabina y a la que acudieron como invitados de honor los Príncipes de Asturias? Pues está dando que hablar. Además de sus Altezas, a la velada también asistieron Joan Manuel Serrat y Candela Tifón; Víctor Manuel y Ana Belén, Simoneta Gómez Acebo y José Miguel Fernández Sastrón, compositor y promotor musical. Por lo que me cuentan, la cena resulto “distendida y agradable, exponiendo los artistas su punto de vista y escuchando los Príncipes con atención y respeto”. Hasta aquí la parte que podríamos denominar como “oficial”. Ahora, la extraoficial.

Los anfitriones, Sabina e Isabel Oliart -madre de sus dos hijas, Rocío y Carmela-, dejaron que Víctor Manuel, buen cocinero, se luciera preparando arroces. Una especialidad que le sale redonda. En cuanto al término “distendido”… Imaginen lo distendida que puede ser una reunión con escoltas fuera y dentro de la vivienda y donde todos los presentes, salvo los que ustedes intuyen -es decir, sus Altezas-, son químicamente puros republicanos.

Esta cena tiene sus antecedentes en otra celebrada el pasado mes de julio en casa de Simoneta Gómez Acabo y José Miguel Fernández–Sastrón. De invitados, Joaquín Sabina e Isabel Oliart, dos parejas más, Felipe y Letizia. Sastrón, con gran talento musical, respetado y querido en este ambiente profesional, organizó una velada divertida y que abrió el camino para la reunión del otro día.

Lo que ha chocado y sorprendido es que, mientras la primera reunión no trascendió, ésta, en cambio, ha tenido una amplia repercusión.

Hay quien se pregunta a quién beneficia o quién tiene interés en que estos encuentros de hermandad monárquico-republicanos se filtren. De todas formas, y ya puestos, no estaría mal que Zarzuela organizara una cena en el plató de Aquí no hay quien viva. Al menos, la princesa se sentiría menos tensa.

Fuente: El Confidencial

joaquin sabina Versos entre Enemigos Intimos

joaquin sabina

Declarados íntimos enemigos, con cancelación incluida de conciertos tras haber sacado el disco Enemigos Íntimos. Lean y comprueben.

joaquin sabina De Joaquin Sabina a Fito Paez

En horas inoportunas
me han ido llegando algunas
noticias que se las traen.
Y, como vuelan y caen
sobre terreno abonado,
voy, señores del jurado,
a contestar enseguida,
para vendarme la herida
cortando con el pasado.

Sabes bien que no intervine,
por respeto, en tu rodaje.
No quise hacerte chantaje,
ni soy crítico de cine.
Cuando me llamaste vine
a filmar en aquel cuarto
como un actor de reparto.
Pero ha llegado el momento
de decirte que lamento
estar harto de estar harto.

Ya es hora de terminar
esta historia interminable,
sin víctimas ni culpables;
pongamos punto final,
y, volvamos, cada cual,
como gatos escaldados,
a ordenar nuestro tejado;
concluyamos esta liga,
si no queremos que siga
lloviendo sobre mojado.

Urge cortar por lo sano
con la gira del verano
y el kilombo del video.
El rol de patito feo
no me va, te lo aseguro
y menos el de hombre duro
que a tí te cuesta tan poco.
Antes de volvernos locos
corrijamos el futuro.

He decidido que paso
la página de este enredo
perdiéndole miedo al miedo.
La gota que colma el vaso
no me la trago; hazme caso
y volvamos a lo nuestro,
cortemos este ambidiestro
nudo gordiano de un tajo;
no soy tan tonto, carajo,
ni tan listo, maestro.

Te lo he dicho muchas veces
y no has querido escucharme,
sin pretender humillarme
me has humillado con creces;
a ti siempre te parece
que mis quejas son por vicio,
que maltrato nuestro oficio
siendo tal y como soy.
Déjame sacarte hoy
por última vez de quicio.

Lo más difícil ahí queda:
catorce hermosas canciones,
clips, reseñas, promociones,
mi voz de lija y tu seda;
con que sálvese quien pueda,
antes de que otras rencillas
conviertan en pesadillas
los sueños de la razón.
También sé decir que no
si me buscan las cosquillas.

No filmaré más video
ni discutiré contigo,
seguiré siendo tu amigo
sin urgencias ni careos.
De corazón te deseo
que lo entiendas noblemente
y le expliques a tu gente
que éste es un final feliz.
No puedo seguir así,
con la pluma entre los dientes.

Tengo que empezar de nuevo
para escapar del abismo,
a decidir por mí mismo
sin contar con nadie;
debo atreverme, si me atrevo,
a demostrar lo que digo,
sin pretensiones ni testigos,
con aire nuevo en las pilas
y la conciencia tranquila
de éste, tu íntimo enemigo.

joaquin sabina De Fito Paez a Joaquin Sabina

Quiero dejar testimonio
en estos versos que escribo
no creas que me he ofendido
con tu carta de fea rima
yo ya llegue hasta la cima
y tengo mi propio estudio
no me interesa tu turbio
arte bajo de letrinas.

Yo soñé con un buen disco
Pense “cueste lo que cueste”
Vos serías mi Nito Mestre
mi Art Garfunkel, mi Durietz
Y no funcionó, ya ves
pues sufrí todos tus males
Mi próximo disco a dúo
será con José Luis Perales

joaquin sabina Curándome en salud

joaquin sabina

“A los catorce [parece que fue ayer] el rey Melchor se lo hizo bien conmigo y me trajo, por fin, una guitarra. Aquel adolescente ensimismado que era yo, con granos y complejos, en lugar de empollar física y química, mataba las horas rimando, en un cuaderno a rayas, versos llenos de odio contra el mundo y los espejos. El mundo, lejos de sentirse aludido, seguía girando [que es lo suyo], desdeñoso, sin importarle un carajo mi existencia. Y los espejos, cabrones, en vez de consolarme con mentiras más o menos piadosas, me sostenían cruelmente la mirada.

Vivía en un sitio que se llamaba Úbeda. Algunas noches, mientras mis padres dormían, me daban las diez y las once y las doce y la una practicando con sordina, en mi flamante guitarra, los acordes de Blanca y radiante va la novia, o iniciándome en el furtivo y noble arte de la masturbación, o suspirando por mi vecina, una rubia de bote que suspiraba por un idiota moreno que tenía una bici de carreras y jugaba al baloncesto. Sólo se me ocurrían tres maneras de atraer su atención: triunfar en el toreo, atracar un banco o suicidarme. Lo malo es que las tres exigían una sobredosis de valor que yo [¡ay de mí!] no poseía. Yo poseía mi cuaderno a rayas cada vez más lleno de ripios contra el mundo, mi guitarra, cada vez más desafinada… Y un plano del paraíso, que resultó ser falso. Y la vida, previsible y anodina, como una tarde de lluvia en blanco y negro.

Pero en la pantalla del Ideal Cinema, cuando no daban una de romanos, el viento golfo de Manhattan le subía la falda a Marilyn y era domingo, y no había clase, y los niños de provincias soñábamos despiertos y en technicolor con pájaros que volaban y se comían el mundo. Y el mundo que quería comerse los pájaros que anidaban en mi cabeza… pongamos que se llamaba Madrid.

Así que un día me subí, sin billete de vuelta, al vagón de tercera de uno de aquellos sucios trenes que iban hacia el Norte, me apeé en la estación de Atocha y aprendí que las malas compañías no son tan malas y que se puede crecer al revés de los adultos; y supe, al fin, a qué saben los aplausos y los besos y el alcohol y la resaca y el humo y la ceniza, y lo que queda después de los aplausos y los besos y el alcohol y la resaca y el humo y la ceniza. Tal vez por eso mis canciones quieren ser un mapamundi del deseo, un inventario de la duda, siete crisantemos con espinas.

Y cuando las cartas vienen malas y amenaza tormenta y los dioses se ponen intratables y los hoteles no son dulces y todas las calles se llaman Melancolía, todavía fantaseo con debutar sin picadores o con desvalijar sucursales de Banesto o con probar mi suerte a la ruleta rusa, pero ahora, en lugar de tirarme en Las Ventas de espontáneo, o de escribirle una carta póstuma a Garzón, o de ahorrar para una Smith & Wesson del Especial, escribo en technicolor la canción de las noches perdidas, para vengarme de tantas tardes de lluvia en blanco y negro, de tantos hombres de traje gris, de tantas rubias de bote que se van con idiotas morenos que juegan al baloncesto, de tantas bocas adorables que nunca fueron mías, que nunca serán mías.

Aquellos granos trajeron estas cicatrices y aquellos Mihuras que nunca toreé me cosieron a cornadas el alma. Pero no me quejo; tengo amigos y memoria y risas y trenes y bares y una salud de hierro y un puñado de canciones recién salidas del horno que me tienen (dejadme que os lo cuente) orgulloso como un padre primerizo que babea. Y, de cuando en cuando, una rubia de bote me tira un beso, desde el público, aprovechando un despiste de su novio; ese idiota moreno que juega al baloncesto.

¿Que a que viene todo esto? Pues a que anochece y está lloviendo y los periódicos hablan de elecciones y yo no sabía como hablaros de esta boca que es, desde ahora y para siempre, más vuestra ya que mía.”

Joaquín Sabina (25 de mayo de 1994)

joaquin sabina Enemigo de la vejez

joaquin sabina

joaquin sabina DE VOCACIÓN, ESCRITOR. El 12 de febrero de 1949, doña Adela Sabina del Campo, ama de casa, señora del inspector de policía secreta don Jerónimo Martínez Gallego, daba a luz en el pueblo de Úbeda (Jaén) al segundo de sus hijos, varón también, quien fue bautizado como Joaquín Ramón Martínez Sabina. El recién nacido vino al mundo en un año en el que España empezaba a salir de uno de los periodos de mayor carestía y penuria de toda su historia.

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joaquin sabina Centenario del Atlético de Madrid

joaquin sabina

“Aquí me pongo a contar/ motivos de un sentimiento/ que no se puede explicar”, rezan los primeros compases del himno que Joaquín Sabina ha creado para el Centenario del Atlético de Madrid Club de Futbol.

No tiene mucho que ver con el himno del Atleti de toda la vida, caracterizado por la caballerosidad de otras épocas: pero los tiempos cambian y éste representa mejor al actual Atlético de Madrid..

“Guerra al merengue arrogante/ a mí me gustan las rayas/ de los colchones de antes”, canta Sabina en un fragmento de su himno, haciendo clara referencia al enemigo ancestral, al rival siempre a batir, al Real Madrid. “Lo malo de ser vikingo/ es perder contra los indios/ la batalla del domingo”, escribe Sabina en la letra del Himno del Centenario.

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